Desde mi primera infancia supe que debía hacer yo en el planeta. La escuela era una tortura porque me apartaba de lo que deseaba hacer, que era formarme a mi aire y decidir yo qué clase de cultura me interesaba. En la adolescencia, tras leer cientos de libros, descubrí la filosofía occidental y decidí que era el único camino para el que yo estaba predestinado. Así que me licencie en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona, y a continuación me marché hacia el país de Europa donde la filosofía tiene su máximo esplendor: la antigua Germania que hoy se denomina Alemania.
Fui a la facultad de filosofía de la Universidad JW.Goethe de Frankfurt am Main, porque en esta ciudad se hallaba la tradición intelectual que me interesaba: ...